El pistacho: una oportunidad en Castilla y León

Con el objetivo de ofrecer a sus socios cultivos alternativos que incrementen la rentabilidad de sus explotaciones agrarias, como el pistacho, el pasado día 9 de enero las cooperativas Acor y Piñonsol han presentado en una jornada divulgativa su proyecto de colaboración.

El objetivo de las dos sociedades pasa por establecer una alianza que permita agrupar la producción de pistacho en Castilla y León, desarrollar una comercialización común e impulsar un producto de calidad con marca propia, para que ese valor añadido que se genera repercuta en los cooperativistas.

Como expuso Gabriel Trenzado, director de los Servicios Técnicos de las Cooperativas Agro-alimentarias de España y desde hace cinco años vicepresidente del Grupo de Trabajo de Cadena Alimentaria en el Copa-Cogeca (organización que representa a las cooperativas agroalimentarias y organizaciones profesionales agrícolas en la UE), los cultivos leñosos son una alternativa para que el agricultor mediterráneo pueda adaptarse al cambio climático y tener rentabilidad. Caqui, almendro, olivar o pistacho son algunos de los cultivos cuyas superficies productivas han aumentado más en los últimos diez años, debido a su mayor productividad.

El presidente de Acor, Justino Medrano, explicó que el nuevo Consejo Rector de la Cooperativa se ha propuesto desde el principio que los socios “puedan diversificar sus explotaciones con cultivos viables y rentables en Castilla y León”, pero precisó que en el caso del pistacho hay que tener en cuenta que a pesar de su rentabilidad es una opción exigente, que pide al agricultor plantearse antes la zona donde se va a plantar, porque requiere unas especiales características de suelo y clima. Incidió en que lo que se pretende con la colaboración es “tratar de hacer las cosas bien desde el principio, que el socio tenga información y transparencia para que pueda adoptar la mejor decisión”, matizó.

acor-pinonsol

Lo mejor de cada uno

Para la gerente de Piñonsol, Amelia Pastor, el acuerdo “es el ejemplo de lo que deber ser una alianza, en la que cada parte aporta lo que sabe hacer”. De este modo, Acor ofrece otra opción de cultivo a sus 4.500 socios y pone a disposición del proyecto a su reconocido servicio agronómico para que los agricultores reciban un seguimiento profesional de sus campos de pistachos y Piñonsol su conocimiento del proceso y, lo que es más importante, su experiencia en el mercado.

En palabras de Amelia Pastor, “no creo que haya una sola tipología de cliente que no compartan piñones y pistachos, y ese conocimiento se puede poner en práctica desde el primer momento, desde los primeros 100 kg de pistacho”.

El pistacho “se ha puesto de moda”, pero como también explicó Hugo Martín, técnico de la Unidad de Cultivos Hortícolas y Leñosos del ITACYL, “no es verdad todo lo que se dice por ahí”. La selección del material vegetal es un punto vital y un problema para muchos de los agricultores, que no encuentran planta o no están seguros de su calidad y origen. Las condiciones edafoclimáticas (humedad relativa, horas de calor y riesgo de heladas), de las que habló Dunia Virto, profesora de INEA, y la posibilidad de plagas, que pueden surgir cuando la superficie productiva aumente en la zona, pueden incidir en la producción.

A todas estas problemáticas se pretende dar respuesta desde el Servicio Agronómico de Acor, cuyo técnico Adrián Jiménez abrió la jornada. Aspectos como la selección de planta, el injerto, el laboreo y las podas, o la gestión de la recolección, son ahora mismo un problema con el que se encuentra el productor y al que se pretende dar solución con este proyecto, porque aun en el peor de los escenarios, como explicó María Antonia González, profesora de INEA que presentó el estudio económico, el cultivo es rentable.

Por su parte, Piñonsol cuenta ya con la maquinaría para procesar el pistacho y un amplio conocimiento de la red comercial en el ámbito de los frutos secos. “Lo que queremos es agrupar la oferta a la hora de comercializar e ir creando un mercado y una marca que permita devolver ese valor añadido al productor, que es la pretensión de todas las cooperativas”, detalló Amelia Pastor.

En este sentido, Justino Medrano manifestó que ahora mismo hay iniciativas dispersas, por lo que mostró su interés en “agrupar a los productores, concentrar el producto de calidad y conseguir generar riqueza en Castilla y León”. La propuesta, de este modo, pasa a dar respuesta a otra de las cuestiones que Gabriel Trenzado planteó en su ponencia, que incidió en el hecho de que el principal reto del productor es sin duda la comercialización. Lanzó una serie de interrogantes: ¿participamos del valor que puede tener el producto en el mercado?, ¿conocemos a nuestro consumidor?, ¿sabemos lo que quiere? Y sobre todo, ¿quién me compra, comparte conmigo los beneficios que genera?

Pastor respondió a este reto, afirmando que los socios tienen un conocimiento directo y actualizado del mercado, conocen todos los posibles márgenes de valor añadido que tiene el producto, y desde la cooperativa se intenta que ese valor revierta sobre el productor.

Acor y piñosol

Estrategia de futuro

Como comentaron todos los ponentes, la mayoría de las plantaciones de pistacho, no sólo de Castilla y León sino de toda España, no están aún en producción. El efecto que eso tenga en el mercado, cómo lo asimilará y cómo repercutirá en el precio al productor, está por ver. Para prever esta situación, tanto Acor como Piñonsol están convencidas de que las oportunidades solo benefician a aquellos capaces de aprovecharlas, pero el mercado no funciona con reacciones impulsivas, sino que hay que tener capacidad de establecer estrategias a medio-largo plazo e implementar las decisiones adecuadas.

Una estrategia de futuro para Castilla y León, un cultivo alternativo para los agricultores y una oportunidad rentable, que pretende aprovechar los valores cooperativos. Trazabilidad, seguridad alimentaria y garantía de calidad con una marca propia.

Fuente: campocyl.es


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